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Fundación César Manrique

En un área de 30.000 metros cuadrados a través de una gran corriente de lava, proveniente de las erupciones de 1730 -1736, César Manrique construyó su residencia privada. El edificio fue construido sobre cinco burbujas volcánicas. 1.800 metros cuadrados de superficie habitable están repartidos en dos plantas. Además hay 1.200 metros cuadrados de terrazas. La planta superior está construida al estilo lanzaroteño, pero con elementos modernos tales como superficies de cristal y espacios abiertos. La planta baja se encuentra en cinco burbujas volcánicas que están conectadas entre ellas por pasillos.
En el año 1986 Manrique confió su casa a la "Fundación César Manrique" y se trasladó a Haría. En 1992 Manrique mismo transformó el complejo en museo. Las exposiciones en el museo muestran no solo pinturas y esculturas de Manrique sino también su colección privada de objetos de arte en el interior y en el extranjero. En 1992 la Reina Sofía de España aceptó la presidencia honoraria de la Fundación César Manrique.
En el álbum grafico "Lanzarote - 7 creaciones de César Manrique" de Richard Maslonka y Kathrin Wassiljewski, Manrique escribió el prólogo siguiente:

Yo lo único que he tratado es de aplicar el conocimiento que tengo del arte,
con mi sensibilidad, a grandes espacios y relacionarlos con la Naturaleza.
El hombre poco a poco ha tenido que ir integrándose en los resquicios de
la Naturaleza para poder encontrar la verdad de la vida.
Lo único que intento lograr es asociarme con la Naturaleza,
para que ella me ayude a mí y yo ayudarla a ella.
Ante el deterioro que existe hoy en el mundo los artistas como seres sensibles,
tenemos la obligación moral de aplicar todo el arte, la belleza y la armonía
en los medios naturales donde el hombre
pueda encontrar una respuesta positiva de la vida.
Trato de integrar el arte en la naturaleza.
Ésa es mi idea como una nueva puerta para abrir para el futuro,
he aplicado todo mi conocimiento a concebir espacios naturales
para lograr cosas de una enorme belleza y de un interés cívico.”
César Manrique, 1992